El Poder del Perdon

El Poder de Perdonar

Realmente el perdón es algo poderoso que convierte la vida del que lo da y también impacta la vida del que lo recibe, como la madera de sándalo que deja perfumada el hacha del que la corta, en todos y cada golpe que le dan al árbol de Sándalo libera su perfume sobre el hacha que la golpea

De ahí que hay una loa vieja que nos habla del Sándalo: “si alguna vez tu hermano te ofendiere, no seas vengativo, has como el sándalo que incluso perfuma el hacha que lo hiere….”

Esta mañana reflexionaremos sobre ese poder que tiene el perdón, ese poder que puede convertir nuestra vida y la de nuestros prójimos, por el hecho de que ese perdón es un regalo de Dios.

A raíz de nuestros pecados bastantes personas viven llenos de sentimientos de culpabilidad, reconociendo que han obrado mal, reconociendo que han ocasionado daño, o bien se han ocasionado daño a si mismos, mas se dan cuenta que no basta solo reconocer su fallo puesto que la culpa prosigue en sus corazones.

Para ser libres de los sentimientos de culpa o bien culpabilidad debemos ser tocados por el amor y el perdón de nuestro Dios, debemos percibir su perdón y creerlo, confiar que todos nuestros pecados han sido perdonados por su obra salvadora en la cruz

Solo cuando tenemos el amor de Dios en nuestro corazón tenemos la capacidad de disculpar, y cuando disculpamos las heridas de nuestro corazón empiezan a curar, son cubiertas por el amor de Dios. El que no excusa no deja que sus heridas se curen, vive padeciendo.

Debemos reconocer que nuestro pecado, nuestro modo de vida, nuestro rechazo a su palabra hirió el corazón de nuestro Dios muy frecuentemente, mas nos disculpó pese a todas y cada una de las ofensas que hicimos contra él.

Deja que el Perdón de Dios venga a tu vida a través de Jesucristo, Él tiene poder para disculparte y para salvarte el día de hoy, solo abre tu corazón y recíbele como tu Señor y como tu Salvador.

 

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Aprendiendo a Perdonar

Aprender del perdón  implica que el perdón es un proceso que se aprende, no una contestación automática. Nuestra naturaleza pecaminosa (la carne) tiene una alta resistencia a poner de lado las ofensas. Prefiere tomar una falta de respeto y utilizar la energía que la falta de respeto trae consigo de todas y cada una de las formas negativas. Cada una parte de nuestra psique no renovada, nuestra psique carnal, tiene una preferencia a ofenderse, una tendencia a guardar rencor, y buscar su forma de justicia. En la psique carnal la represalia de forma frecuente no es una alternativa, sino más bien una fuerza impulsora, ¡ha de desquitarse! Nuestra carne, no renovada, desmandada, carente de iluminación y comprensión, prefiere ser juez, jurado, y verdugo del ofensor, todavía si el ofensor es nuestro .

 

 

Que es el perdón según la biblia

Disculpar significa excusar a alguien que nos ha insultado o bien no tener en consideración su falta. En las Sagradas Escrituras, la palabra griega que se traduce “perdonar” significa literalmente “dejar pasar”, como en el momento en que una persona deja de demandar que se le pague una deuda. Jesús utilizó esta comparación al educar a sus acólitos a rezar, Perdónanos nuestros pecados, porque nosotros mismos también perdonamos a todo el que nos debe” (Lucas 11:4)

 

Excusamos a otros cuando dejamos de guardar resquemor y no insistimos en solicitar una compensación por el daño que nos hayan hecho o bien por la pérdida que hayamos podido padecer

 

 

Citas Bíblicas que Hablan del Perdón

Colosenses 3:13

De modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.

Efesios 4:32 

Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.

 

Miqueas 7:18

¿Qué Dios hay como tú,
que perdone la maldad
y pase por alto el delito
del remanente de su pueblo?
No siempre estarás airado,
porque tu mayor placer es amar.

 

Proverbios 28:13
Quien encubre su pecado jamás prospera;
quien lo confiesa y lo deja, halla perdón.
Salmos 32:5
Pero te confesé mi pecado,
y no te oculté mi maldad.
Me dije: “Voy a confesar mis transgresiones al Señor”,
y tú perdonaste mi maldad y mi pecado.

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