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Vamos a hablar de estos tres monumentos que jalonan nuestra geografía aunque son los cruceros los que más abundan. Estos cruceros, que han sido y son testigos de nuestra historia, nos hablan de la fe sencilla que nos han transmitido, de generación en generación, nuestros antepasados.
La cruz, ha sido y es la señal del cristiano y su distintivo. En la Edad Media, sociedad teocéntrica, estaba presente en todos los momentos de la vida del hombre y fueron aquellos hombres los que empezaron a erigirla, normalmente, en las encrucijadas. Cruz que se erige vertical, buscando el cielo y que en la tierra se proyecta en la calle principal de los pueblos y ciudades y se desparrama en los brazos de sus calles.El árbol de la Cruz sustituyó, una vez cristianizadas sus tierras, al culto a los árboles de las sociedades célticas también presente en la mitología vasca y a las imágenes del dios Jano, protector y guardián de las residencias familiares “cuya efigie bicéfala se encontraba en las entradas y salidas de los pueblos y en las encrucijadas de los caminos”.
Es en los caminos de toda Europa que está presente la cruz, en los cruceros y en los calvarios como testimonio de que a pesar de todas las diferencias que les enfrentaba en contiendas interminables había algo que unía a todos sus pueblos: su fe en el Cristo Crucificado y Resucitado.
Cuando hablamos de cruceros en Navarra, necesariamente tenemos que acudir a la autoridad de Don Fernando Videgáin, profundo conocedor de los existentes en Navarra así como de la situación en la que se encuentran los Pelleriques, Rollos y Picotas que existen o que han existido en nuestra tierra. Él nos dice que además de haber sustituido la cruz al árbol considerado sagrado por las poblaciones primitivas era “evidente la costumbre de amojonar con cruces las haciendas de propiedad privada, consideradas como cosa sagrada, y especialmente los términos municipales, esa costumbre se intensifica en Navarra en los siglos XIV, XV y XVI, siglos por otra parte bien generosos en guerras, pestes y creencias brujeriles; la devoción popular vio en la sagrada insignia la fuerza contra todos aquellos maleficios y supersticiones”.
Quiero aclarar que la mayor parte de los entrecomillados de este trabajo, le pertenecen.
Los rollos eran también monumentos de piedra en forma de columna redonda y su erección tenía un origen jurisdiccional, mandado levantar por una autoridad atribuyendo a la población en cuestión privilegios de dominio y administración, mientras que las picotas eran monumentos en piedra, normalmente erigidos en los límites de las poblaciones y donde se exponía a la vergüenza pública a los reos “ con el fin de corregir y castigar a algunos jóvenes vagabundos y personas non temientes a Dios ni a la justicia, que hurtaban agraz, uvas, olivas, peras e todas fruitas e hortalizas, e gallinas e pollos” según reza la licencia que en 1412 concedió el rey Carlos III de Navarra a los concejos de Peralta y Puente la Reina para reedificar sus antiguas picotas.
La mayor parte de estos rollos y picotas fueron con posterioridad convertidos en cruceros al coronar dichos monumentos con la Cruz.
LOS CRUCEROS EN NAVARRA
Cual romeros penitentes, todos los caminos de Navarra están sembrados de cruces, desde Roncesvalles a Tudela, de norte a sur, y desde Estella a Sangüesa, de oeste a este. Y en la capital se puede recorrer un largo viacrucis con sus más de catorce estaciones presentes en muchos de sus barrios, desde la monumental de la plaza de la Cruz siguiendo por la Cruz Negra en la plaza de los fueros, al inicio del barrio de Abejeras y continuando por la del Campus de la Universidad de Navarra que nos indica la buena dirección, si es que queremos acercarnos a la tumba del apóstol Santiago. Subiendo la cuesta de los hospitales y por la circunvalación llegaríamos al crucero del cementerio, en el término de Berichitos. Si desde ahí seguimos en sentido inverso el curso del río Arga no encontraremos con los cruceros de Santa Engracia, San Pedro, vuelta de Aranzadi, el del puente de la Magdalena que es quien da la bienvenida a los peregrinos jacobeos cuando acceden a Pamplona, cien metros más adelante y hacia el portal de Francia otra cruz y en Pozo Blanco la más antigua de la ciudad, con más de 500 años de presencia entre nosotros “la Cruz del Mentidero”. Atravesando los dominios del Burgo de la Navarrería y adentrándonos en el de San Cernín llegaremos al crucero de la Cámara de Comptos, y siguiendo un poco más adelante, dejando a nuestra izquierda el Burgo de San Nicolás nos acercaremos a la Taconera donde se halla la Cruz Vieja que un acaudalado carnicero regaló a la ciudad en el año 1521, poco más allá una cruz de forja sobre piedra. Atravesando el paseo Valencia, por la avenida de la Baja Navarra, y una a la izquierda, la que inicia la cuesta Beloso hacia abajo, y otra a la derecha, la gran cruz del Seminario cierran este entrañable Camino de la Cruz invitándonos a acercarnos a la última cruz del recorrido, la de capuchinos, austera ella, desnuda, muy franciscana.
LOS CRUCEROS EN LA RUTA JACOBEA
Para no extendernos indefinidamente describiendo los muchos cruceros que aún quedan esparcidos por toda nuestra geografía y que han resistido los embates del paso del tiempo y las diferentes corrientes del pensamiento humano, tan caprichoso, a veces, tan cambiante, oscilando entre extremos y nunca asentado en el punto medio que es donde, dicen, reside la virtud; nos detendremos a contemplar los que jalonan los caminos de Santiago a su paso por Navarra.
“¡Roncesvalles y abre España! Toda Europa se hace camino a Compostela, y Roncesvalles es hito de esa ruta paralela a la vía láctea de los cielos” así se expresa Don Fernando Videgáin en su apartado Roncesvalles en el camino de las cruces.
La Cruz de Carlos, la que el Emperador mandó levantar y ante la que “dobladas las rodillas, vuelto hacia Galicia, dirigió una plegaria a Dios y a Santiago”, hoy desaparecida, estaba erigida en lo alto desde donde se desparrama la visión hacia los valles que el peregrino debe recorrer antes de llegar a Pamplona “la primera del Camino”. Ya en Roncesvalles nos encontramos con la Cruz del peregrino. maciza, toda de piedra, cruz gótica mandada tallar por Doña Pia de Yaurrieta en 1321, con capitel renacentista. El camino sigue por Burguete y Espinal “donde encontramos otra cruz de piedra enclavada en el camino de peregrinos, actual barrio de Santiago”.
Por Viscarret llegamos a Erro “donde hubo una cruz de término de la que queda todavía el fuste circular sobre cuatro gradas circulares también”. Pasado Zubiri y acercándonos a Pamplona “nos detenemos en Huarte donde todavía quedan restos de un antiguo crucero-calvario coronado en su parte superior por una gran cruz de hierro. El viejo camino francés rebasa aquí el río Ulzama por un puente a cuya salida está la basílica de la Trinidad de Arre”. Nos adentramos en Pamplona en compañía del crucero de la Magdalena y nos despedimos de la capital en el crucero de la Universidad de Navarra. Cruces y cruceros nos encontramos en las siguientes villas del camino: Puente la Reina, Mañeru, Villatuerta, Estella y Viana despidiendo desde aquí a los peregrinos que posteriormente se adentraban y se siguen adentrando por tierras de la Rioja y Castilla.
Y si el peregrino sigue la ruta jacetana al entrar en Navarra se encontrará cruceros en Sangüesa, la “Cruz de San lázaro o de los azadones”, en Izco, En Idocin, en Monreal,en Tiebas, en Muruarte de Reta y en Adiós.
PICOTAS EN NAVARRA
Si consultamos el diccionario buscando el significado de la palabra picota encontraremos la siguiente definición: “Rollo o columna de piedra donde se exhibían las cabezas de los ajusticiados y se exponían a los reos a la vergüenza pública” y más adelante continúa la Gran Enciclopedia Larousse “La picota o rollo, era una columna de piedra con un remate en forma de aguja (la picota del rollo), que solía levantarse a las entradas de las poblaciones, en paraje público y transitado. A comienzos del siglo XX se mantenían en pie, en España, un total de 52 rollos o picotas, algunas de las cuales conservaban aún las argollas y garfios de los que se colgaban los miembros de los ajusticiados. Las cabezas de Padilla, Bravo y Maldonado fueron expuestas, después de ejecutados, en el rollo de Villalar. La picota se empleaba también, como dicen las Siete Partidas, para poner a alguien en deshonra, bien fuese tras haberle azotado, bien, en otras ocasiones, “faciéndole estar al sol, untado de miel porque lo coman las moscas alguna hora del día”. Siguió usándose hasta la primera mitad del siglo XIX”.
En Navarra a las picotas se les llamaba también “pelleriques” y el pellerique, según lo define Yanguas era una especie de “argolla de hierro que servía para asegurar por el cuello a los que hacían hurtos por los campos, teniéndolos a la vergüenza en un paraje público”. Dicha argolla se añadió al rollo jurisdiccional que existía en las poblaciones, y lo que era una parte se adueñó del nombre del todo y se denominó en Navarra pellerique al rollo del que pendía una argolla.
Muchas de estas picotas, nos comenta Fernando Videgáin, “fueron un día cristianizadas” haciendo rematar el rollo con una cruz añadida con posterioridad. “Otras desaparecerán sin más, sobre todo desde que las cortes de Cádiz decretaran el 6 de agosto de 1811 la abolición de los privilegios exclusivos, privativos y prohibitivos procedentes de señoríos.” Las menos nos han llegado hasta nuestros días.
Dos son las que todavía siguen en pie, en toda su integridad, la de “Desojo y la más famosa de Lacunza”. Quedan restos de picotas en Lesaca y tenemos conocimiento de que existieron picotas en Estella, Sangüesa, Tudela y Larraga. “La picota de Sangüesa la han conocido los viejos en la plaza de los Fueros; y de la de Tudela sabemos de su existencia por algunos de los pregones del s. XVI que se conservan en el Ayuntamiento. Un bando del 12 de agosto de 1574 prohibe coger uvas y frutas de las heredades ajenas, y dice de los reincidentes que serán expuestos en la picota junto con la fruta robada.
Estas picotas eran levantadas, lo mismo que los cruceros y los rollos, al inicio de los pueblos, en una encrucijada. “Se temía, sin duda, que el alma de los que morían en suplicio pudiera volver al pueblo y seguir haciendo mal, cosa que no le era dado hacer si se encontraba en una encrucijada que confundiera la dirección que debía seguir”.
ROLLOS
No se suele hacer distinción entre rollo y picota usando indistintamente ambos términos, a veces, queriéndoles dar el mismo significado. En un principio el rollo no fue lugar de ejecución sino límite jurisdiccional de los municipios y testimonio de su antigüedad, como el de Torralba que era rollo jurisdiccional y se le daba el tratamiento de picota cosa que no es verdad según se desprende de un proceso que tuvo lugar en 1790. En esa fecha “ la villa se querella contra don Pedro Martínez de Bujanda – capellán de Nuestra Señora de Codés- mandándole reedificar el rollo que éste derribó a consecuencia de haber cortado un olmo y haber caído este sobre aquél; rollo que, según el ayuntamiento, desde tiempo tan antiguo como el origen de la villa ha existido a la entrada del pueblo”. La picota, sin embargo siempre ha tenido la connotación de ser monumento que correspondía a villas con vida municipal propia y autonomía administrativa, siendo desde el principio signo de jurisdicción penal.
Además del de Torralba existen otros rollos como el de Villava o el de Sansomain en la Valdorba y no me resisto a nombrar, aunque ya fuera de Navarra pero dentro del camino, que es universal, y por lo tanto también nuestro, el camino de Santiago a su paso por Boadilla del Camino, ya en la provincia de Palencia nos encontramos con el más bello rollo del Camino; es un rollo gótico del siglo XIV al que remata una picota flamenca del siglo XVI.
Con el transcurso de los años muchos rollos- símbolos de la libertad comunal y límites de jurisdicción- fueron convertidos en picotas a las que posteriormente se las coronó con una cruz convirtiéndose así en cruceros.
A modo de resumen voy a aportar aquí unas líneas que fernando Videgáin escribe en el último ejemplar de temas de cultura popular sobre los cruceros: “Las cruces de nuestro suelo han sido, ya desde la Edad Media, un legado de fe, de perdón y de cobijo; un adiós y un saludo; un conjuro contra todos los males desde las tormentas a la brujería. Cuando uno recorre estos caminos y las encuentra ahí, rotas, tan calladas, tan olvidadas, siente que están rotos también el paisaje, la fe y aun la cultura del pueblo…”
LA CRUZ Y LA MEDIA LUNA
La historia nos enseña que desde el momento en que Mahoma se hace con el control de Medina e inicia desde ella la expansión de su doctrina lo hace con el alfanje en la mano sometiendo por la fuerza a los pueblos que conquista. Su fuerza en los primeros momentos se hace arrolladora y domina con facilidad todo el norte de Africa y pasa a la península no encontrando obstáculo a su paso; este impulso le hace atravesar la barrera de los Pirineos y se adentra en Francia siendo por fin derrotado por los ejércitos cristianos de Carlos Martel en Poitiers, viéndose obligado a retroceder hacia España.
Por el sur de Europa la reconquista y por el este y el Mediterráneo las distintas cruzadas para liberar los santos lugares son siete siglo en los que la Cruz, símbolo de los cristianos y la media luna, símbolo de los mahometanos estarán enfrentados y posteriormente serán los turcos, también musulmanes, los que tomarán el relevo hasta la famosa batalla de Lepanto en la que la armada cristiana inflinge una sonada derrota a la turca.
En Navarra esta lucha también tiene lugar, y por ello se nos hace más próxima. Las fuerzas cristianas, en un primer momento, deben buscar refugio en las montañas; poco a poco bajan al llano y logran hacer retroceder y más tarde expulsar y perseguir a los ejércitos musulmanes hasta los confines del reino de Valencia.
Es en este ambiente de lucha que se desarrolla el gran milagro de San Miguel de Aralar en el que el enemigo, aquel que había causado tantos males a Teodosio de Goñi, cae herido a sus pies en el fragor de una batalla que enfrentaba a cristianos y musulmanes y obtiene el perdón y el bautismo de Teodosio viéndose éste libre de las cadenas de penitencia que durante tantos años había arrastrado.
ACTIVIDADES
Sobre un mapa de Navarra ¿te atreverías a indicar a un peregrino que entra por Roncesvalles y a otro que se aproxima por Sangüesa las poblaciones por las que tienen que pasar antes de llegar a Viana?. ¿Cuántos kilómetros habrá recorrido cada uno en su recorrido por Navarra?. ¿Qué les dirías a estos peregrinos si te preguntaran cómo es Navarra y cómo son sus gentes?
Sobre este mismo mapa señala las poblaciones en los que hemos dicho que existen rollos, picotas y cruceros; indícalos con un cilindro si se trata de un rollo, una circunferencia para la picota y una cruz si tienes que representar el crucero.
¿Conoces la obra de “AMAYA O LOS VASCOS EN EL SIGLO VIII”? ¿Quién la escribió? ¿De dónde era? ¿Qué sabes de su vida? ¿Qué otras obras escribió? Hay un Instituto de Enseñanza secundaria que lleva su nombre ¿ Cuál es y en qué barrio está?
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