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LENGUAJE Y FÚTBOL.-SEGUNDO TIEMPO PDF Imprimir
Escrito por Administrador   
Jueves, 21 de Enero de 2010 19:49

          

            Después de repasar el lenguaje del primer tiempo con los compañeros de asiento, vamos con el segundo tiempo de este emocionante partido.

 

La guerra en el Fútbol

 

            El lenguaje deportivo, en general, es belicista. A veces, contribuye con ello a crear violencia, alentada muchas veces por los “protagonistas”, entrenadores, jugadores y seguidores, con sus calientes y desafortunadas declaraciones, los primeros,  y expresiones insultantes y soeces, los últimos.

 

            Como vamos a comprobar el lenguaje balompédico se nutre de expresiones guerreras, ya que la difusión de este deporte correspondió en mucho al mundo militar.

 

            Los entrenadores son “los generales en jefe”, el territorio está dividido por la “frontera de la línea divisoria” y la “guerra” comienza en el momento en que “un ejército penetra en el terreno rival”. El “enemigo” tiene “retaguardia o zona defensiva”, “intendencia” y “vanguardia”, que es la que “lanza tiros, obuses, misiles o cañonazos”, los “artilleros” “disparan”, “rematan” y “fusilan” al portero, todos juegan “con ardor guerrero”. Los partidos son, a veces, “un paseo militar” o “una batalla campal”. Al final, un equipo “arrasa” y “destroza” al contrario, obteniendo “una victoria total” o, al menos, “una victoria pírrica”.

 

            Incluso algunos apodos recuerdan este lenguaje: Kaiser Bekenbauer, Torpedo Muller , Cañoncito Pum  Puskas, Tanque Stielike, Gorostiza el Bala Roja, pueden servir de ejemplo.

 

            En tiempos, cuando España ganó a Turquía en Madrid se recordó la batalla de Lepanto. Contra Bélgica lucharon los Tercios de Flandes y los franceses tuvieron otro 2 de mayo cuando un año se les ganó en Colombes (París).

 

            Esta tendencia a la mística guerrera, menos mal, tiende a desaparecer, pero no tanto para evitar los elementos provocativos o conflictos internacionales. Puede ser, más bien, por el desconocimiento y olvido de la historia de España, que hacen inútiles estas alusiones a tiempos pasados, que ahora no se llevan, por no ser “políticamente correctos”.

 

Una Nueva Geometría

 

            Repasando el lenguaje de los medios de comunicación encontramos que hacen un uso y abuso de los conceptos geométricos.

 

Se comienza colocando el balón en el “centro” del “rectángulo” de juego; un jugador pisa el “área” o efectúa un tiro en “parábola”, que entra por toda la “escuadra”; el “esférico” sale por la “línea” de banda o se coloca en el “punto” de penalti. Se defiende en el “área grande” y al portero no se le puede tocar en el “área chica”.

 

            Pero quizá no se haya notado que se está modificando la exactitud de la Geometría. Porque hoy se habla de “ángulo corto” y “ángulo largo” de las porterías, cuando hasta ahora se medían por grados y, en estos casos, de exactos 90º. Curioso.

 

¡San Fermín!, ¡San Fermín!

 

            Veinticinco mil gargantas rojillas invocan a San Fermín cuando Osasuna de Pamplona necesita del favor de este milagrero santo. Pero este recurso no es exclusivo de los osasunistas, sino que el idioma del fútbol acude a los planteamientos religiosos con bastante frecuencia, a veces enfrentando santos o advocaciones marianas, que se las verán para salir airosas de estos compromisos y no crear un conflicto en la Corte Celestial. Seguro que se lo tomarán a broma o no harán ni caso, como debe ser.

 

            Algunas victorias son “milagrosas”, en el último momento les salva la “divina providencia” o la mano del “patrono o patrona” de la localidad, después de haber pasado un “calvario”. Algunos puntos son un regalo de los “Reyes Magos”.Un equipo para no descender necesita un “viaje a Lourdes” y  ya suele estar la eliminatoria perdida cuando alguien, resignado, añade “si Dios no lo remedia”. Los masajistas llevan en su botiquín “agua milagrosa” o “agua de Lourdes”.

 

            Muchos equipos españoles tienen “capellanes”. Algunos de éstos incluso hablan de fútbol los sábados por la mañana en un programa de la COPE. Osasuna viaja a Javier al comienzo de cada temporada para pedir unos puntos extra. Ha habido presidentes, entrenadores o aficionados que han prometido peregrinaciones a Santiago o a otros santuarios por agradecimiento o como rogativa. Cualquier título es ofrecido con una “Salve” o un “Te Deum” al patrono o patrona de la ciudad. Casi todos los jugadores se santiguan al entrar o salir del campo, incluso varias veces, o besan su medalla. Se escribe que el Coruña visita el “santuario” madridista y que el Valencia jugará en la “catedral” bilbaína.

 

            La “Gloria”, el “Infierno”, la “Penitencia” y la “Resurrección” significan un importante título, una eliminación prematura, un retroceso clasificatorio o una espectacular remontada.

 

            Como final de este apartado, ¿quién no recuerda el archicomentado gol de Maradona metido a Inglaterra en México, en 1986, “con la mano de Dios”, que Henry ha repetido en el partido de repesca Francia-Irlanda en noviembre de 2009?

 

            De todos es conocido que las religión diferencia a los equipos escoceses de Glasgow: el Celtic de Glasgow, católico, y el Rangers Glasgow, protestante.

            Habrá que valorar cuánto hay de verdadero sentido religioso y cuánto de inercia y de cierta superchería.

 

Las figuras literarias

 

            El lenguaje futbolístico, y más el oral, tiene que tener color, brillo, empuje, atrevimiento, subjetivismo, improvisación, parcialidad como corresponde a un deporte de masas que arrastra y engendra pasiones. Por eso se buscan frases que generen emociones, sensaciones e impresiones del espectáculo deportivo. Lo técnico solo es comprensible para los expertos, las palabras con lenguajes figurados llegan a más público, aunque hay un abuso en su empleo.

 

           Abundan en el periodismo futbolístico la presencia de metáforas, metonimias, hipérboles, epítetos, personificaciones, etc., de las que se ofrecen algunos ejemplos un tanto mezclados, que un lector u oyente advertido podrá encontrar fácilmente más cantidad y, no hay duda, mejores ejemplos.

 

            El “esférico” pegó en “la cepa del poste” o salió “besándola”. El jugador, después de realizar una “pared” o un “sombrero” o un “túnel o una “bicicleta”, metió un gol de “vaselina”. El “cuero” entró “quitando las telarañas” del ángulo y, por lo tanto, se la metieron “por el rincón de la ánimas” al estático “cancerbero”, que hizo de “D. Tancredo”, pese a que se suele adornar con “palomitas”. Nuestro portero nos “puso el alma en vilo”, pues otra vez “salió a por uvas”. Los delanteros habilidosos rematan “en plancha”, de “tijera” o mediante una “chilena” y los otros “rematan donde pastan las vacas”o no aciertan “ni al arco iris”. Los extremos dan “el pase de la muerte” y los medios “hacen una labor oscura y eficaz”. El contrario “le hizo la cama” y el medio “tiró una piedra” a su extremo.

 

            En Argentina, el jugador “le pegó de chanfle” (de rosca) y “la colocó de emboquillada” (la bombeó). El jugador “gambetea” “con un balde invertido en la cabeza” (no resuelve) o se queda “en la cueva” (no se mueve), tiene “cintura de madera” o “un dado en la cabeza” (cabecea mal). Se “pellizca” la pelota en el medio, se “desborda” por los laterales, hay “arrugues” en la derrota, los volantes pueden “sorprender por atrás” y la defensa “paisajeó” mientras el delantero “cabeceó ante sus narices”.

 

            En Ecuador, el arquero “se mamó el gol” o “se le fue por las galletas” (entre las piernas) y algunos “ni en arco iris meten gol”.

 

            En los diarios deportivos se han podido leer estos titulares en un mismo día: “Iván....de líderes”, “El Hospitalet da plantón a la Copa”, “El videocomité se ríe de la Liga”, “Marcar goles me ha dado alas”, “El Badajoz mete miedo al Valladolid”, “Kresic no quiere pagar esta ronda”, “El Valencia sufre la maldición del 9”.

 

            En un Madrid-Coruña, un periódico deportivo destacaba en titulares: El Madrid sacó el “frac”, el Dépor iba de “zara”, pero el protocolo exigía un “smoking”. Irureta fue el “hombre del traje gris”.

 

            Ejemplos como éstos podemos encontrar todos los días.

 

           Son frecuentes los sinónimos: árbitro-a, refere, cuervo, trencilla, el de negro, juez de la contienda, colegiado-a, etc. nombres con lo que se denomina a los que pitan el partido; para los encargados de mantener su portería a cero: portero, cancerbero, guardameta, arquero, guardavallas, etc.; y para los seguidores de un equipo: forofos, hinchas, fanáticos, sufridores, “tifosi”, “hooligans”, etc.

 

            Si se quiere estudiar las figuras literarias, el lenguaje futbolístico ofrece variedad y cantidad.

 

Nuevas palabras

 

            La lengua es algo vivo y cada día aparecen nuevas palabras necesarias o no. Aparte de las que eran obligadas en los inicios del juego, que entraron como préstamos: gol, córner, réfere, orsay, chut, fau, penalti, derbi, match, club, líder, etc. o como calcos semánticos: delantero (forward), zaguero (back), guardameta (goalkeeper), equipo local (home team), golpe franco (free kick), etc., en nuestros días también se crean palabras nuevas o a las que se tienen se les atribuye otro sentido. Veremos si tienen éxito o son de vida tan efímera como los resultados de cada domingo.

 

           Así, se dice un “bosque” por “nube” de jugadores, “certificar” por marcar, “desequilibrante” por jugador de calidad, “pregol” por ocasión, “vicegol” por casi gol, “tontifútbol” cuando es demasiado defensivo, “trabado” si es violento, “tridente” cuando juegan tres en punta y “dupla” si son dos, “carrilero” si guarda y sube su banda, “Figol” si Figo marca, “Raulada” si Raúl lo hace con picardía, “gilicórner” si se saca en corto, “partido con gafas” si se empata a cero, etc. Un popular locutor, recientemente fallecido, ha hecho famosas las expresiones “jugones” y “tiki-taka”, entre otras.

 

          El escritor uruguayo E. Galeano ha creado “Peledona”, un jugador mezcla de Pelé y Maradona, y los del Villarreal inventaron “Palermolandia”, cuando ficharon a Martín Palermo.

Seguro que con poco esfuerzo se pueden añadir más ejemplos.

 

          Y continúan entrando por la puerta falsa algunos barbarismos como “Champion League”, “crack”, “hat trick” o  “Dream team”.

 

            Con esto, ¿se enriquece o se empobrece el idioma?

 

¿Árbitra? (para la polémica)

 

            Carolina Doménech fue la encargada de dirigir el partido amistoso Real Madrid-Atlético de Madrid, de hace unos años, y, según el comentario general, salió airosa de tal cometido.

 

            Como ella, otras mujeres comienzan ahora a incorporarse profesionalmente a esta actividad en competiciones y deportes mayoritarios. Así, Pilar Landeira ha arbitrado en la Liga ACB de baloncesto y Cristina Fernández, en la Liga Asobal de balonmano. Y habrá otros ejemplos y que los haya.

 

            ¿Cómo hay que denominarles? La Academia de la Lengua en su Diccionario admite y estipula árbitra como médica, abogada, ministra, etc. Ahora bien, es un sustantivo que comienza por a- tónica, entonces habrá que decir el árbitra como el aula o el águila, en vez de la árbitra. De momento, ambas soluciones nos son extrañas.

 

            Una solución podría ser árbitra para cuando vaya sin determinante y la árbitro, para cuando lo llevara. Veremos cuál es la solución que los usuarios eligen.

 

            En la retransmisión y en las reseñas del partido arbitrado por Carolina Doménech se pudo escuchar y leer “señora colegiada”, “una árbitro”, “árbitra”, “mujer árbitro”, etc., lo que demuestra las dudas que hay en este asunto.

 

           Dado los numerosos nombres con que se les designa, como ya hemos señalado, y los abundantes alias e insultos con que se les motejan, puede que no haya mucho problema para llamar a la mujer que arbitra. Lo que sería lamentable es que si lo hace bien o sea, a gusto del forofo o forofa le llame árbitro y si lo hace mal, bajo su punto de vista o sus intereses, le grite ¡árbitra! o,  peor, ¡árbitrucha! con sentido peyorativo.

 

Los poetas cantan al fútbol:

 

            Muchas son las coplillas dedicadas al mundo del fútbol, que pueden dar juego literario en clase. También para ello se pueden aprovechar las letras de los himnos de los clubes de fútbol, que enfervorizan a sus seguidores y se repiten a coro al comienzo de los partidos.

 

            Si se quiere más altura literaria, son abundantes los escritos de poetas conocidos que han utilizado el mundo balompédico, loando a jugadores o equipos en sus hazañas deportivas.

 

            Ejemplos: Miguel Hernández: “Elegía al guardameta”; Gerardo Diego: “Balón de fútbol”; José María Pemán: “Romance del rapto blanco”; Vicente Gaos: “Oración por un gol”; Manuel Mujica Lainez: “San Lorenzo”; Josep María de Segarra: “Blau i Grana”; Leopoldo de Luis: “Fútbol modesto”; Rafael Fernández Saw: “Fútbol”, etc.

 

            Rafael Alberti, en mayo de 1928, presenció en Santander, junto con José María Cossío, la final de la Copa de España, entonces llamada así, entre el Barcelona y la Real Sociedad, y la aparatosa lesión del guardameta catalán le inspiró su “Oda a Platko”, que tuvo su contestación en Gabriel Celaya, seguidor de la Real Sociedad, que compuso “Contraoda del poeta de la Real Sociedad”. La rivalidad deportiva en el campo de las letras.

 

¡¡¡A por ellos, oé!!!

 

            Ríadas humanas se acercan a lo campos de fútbol con ganas de ver un buen  partido, sí, pero ¡de que gane su equipo!, ante todo. Muchos llevan banderas, pancartas, bufandas, gorros, camisetas, etc., con las que exteriorizan sus preferencias. Además, y muy importante, entonan los cánticos identificadores y gritan las frases y expresiones, con que preparan el ambiente, animan  la salida de los jugadores, jalean jugadas y goles, ensalzan a sus ídolos o se burlan de los contrarios. Todo ello para dar color y sonido al  momento cumbre de la semana: ¡el partido de fútbol!

 

            Famosas son las expresiones: “A por ellos, oé”, “hala Madrid”, “alirón, alirón, el Atlétic campeón”, “alabí, alabá, alabimbomba, ... y nadie más”, “así, así gana el Madrid”.

 

            Seguro que cualquier aficionado de cualquier edad amplía y mejora esta relación con nuevos y mejores ejemplos de esta inventiva popular.

 

Final del partido

 

            Bien puede acabarse este escrito con la definición del citado escritor uruguayo Eduardo Galeano: “El balompié es un deporte que sirve para limpiar las almas y cuidar el cuerpo”. Se podría añadir que es el paréntesis que sigue transmitiendo libertad, sueños, calma. Saquemos el espíritu deportivo y positivo. Incluso para aprender desde y con el fútbol, tan influyente y denostado, el idioma castellano. ¿Por qué no?

Última actualización el Jueves, 21 de Enero de 2010 20:02
 
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