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MASAS FORESTALES DE NAVARRA PDF Imprimir
Escrito por Administrador   
Miércoles, 26 de Mayo de 2010 17:28

 

     Estamos inmersos en el otoño y las hojas de los árboles continúan con su volteo, cual minúsculas campanas multicolores, amarillas las de los chopos y álamos de las orillas de los ríos y sotos de la ribera, rojo-amarillentas las de las hayas de los bosques de la montaña, colores ocres y marrones oscuros, añil...y así en una gama variopinta van cayendo una a una en un repiqueteo interminable.

 

     Nadie duda de la importancia capital que tienen nuestros bosques, pulmón purificador de nuestro medio ambiente y fuente de riqueza para todos los habitantes que disponen de ellos.

  

     Vamos pues a conocer un poco mejor nuestra riqueza forestal, para que conociéndola la podamos apreciar y amar y amándola la respetemos y cuidemos.

 

Tipos de bosques

 

     En nuestra comunidad histórica siempre hemos cuidado de nuestros bosques y hemos destinado, a su conservación y extensión, grandes recursos materiales y humanos. Una prueba de ello es que en los últimos cien años la superficie arbolada ha aumentado cerca de 150.000 hectáreas. Hoy en día son unas 350. 000 hectáreas de nuestro territorio las que están ocupadas por masas boscosas.

 

     Para que lo resuelvas tú te propongo este sencillo problema matemático:

 

Si la extensión total de Navarra es de 10.391 kilómetros cuadrados ¿qué porcentaje de su territorio lo ocupan sus masas boscosas?

 

     Los bosques que se desarrollan en Navarra son de hayedos, encinares, robledales, formaciones de ribera, frondosas,  pinares y otros bosques de coníferas.

 

Los bosques de hayas

 

     El haya es un árbol más delicado que el roble o el castaño debido a que sus raíces, aunque muy extensas, son superficiales. No es extraño ver, en los bosques, tras una fuerte tormenta de lluvia y viento, algunas hayas vencidas y caídas. Es un árbol que en condiciones idóneas puede alcanzar una vida entre los 200 y los 300 años. Esa longevidad se debe a que su desarrollo es muy lento. 

 

     El hayedo navarro es, con mucho, la masa forestal más extensa de nuestro territorio y sus bosques superan, en extensión, a cualesquiera de la península Ibérica pues ocupa 145.000 Has. Esto supone más de la tercera parte del arbolado total de Navarra.

  

     Son bosques limpios, libres de arbustos en la mayor parte de los terrenos que han elegido como morada.

 

     Los hayedos más importantes los encontramos en los valles del Roncal, Salazar e Iratí donde con frecuencia se ven acompañados en estas zonas por el abeto quienes superan a las hayas en esbeltez.

 

     Grandes extensiones de hayas vamos a encontrar también en la zona noroccidental de Navarra a partir de los valles del Urrobi, Arce, Oroz-Betelu, pasando por Roncesvalles, los Alduides-Quinto Real y prolongándose por el macizo paleozóico de Cinco Villas.

 

     Ya en el límite sur del territorio del haya en Navarra existe un hayedo no tan frondoso ni esbelto, que padece algunos años la sequía estival mediterránea y que entra en contacto con árboles típicamente de clima mediterráneo como el quejigo y la carrasca. Así podemos ver este tipo de bosque en las sierras de Codés, Santiago de Lóquiz, y las de Urbasa, Sárbil, Izco, Alaiz y Leyre.

 

Árboles monumento de Navarra

     El Decreto Foral 165/1991, de 25 de abril declara que existen 31 árboles singulares en Navarra Por este decreto se reconoce a los 31 árboles un régimen de protección especial por sus medidas excepcionales dentro de la especie, por su edad, conformación, historia, particularidad científica, interés ecológico, paisajístico o cultural.

 

Hayas singulares de Navarra

 

     Hay tres hayas en nuestra Comunidad Foral que han sido declaradas monumentos naturales: el haya de los tres brazos que se encuentra en Orbaiceta, el haya de Navala en el valle de Aézcoa y el haya Paraguardasol de Lacunza.

 

     La localización de estas tres hayas es relativamente fácil y vale la pena, si paseamos por los parajes donde se hallan situadas, que les hagamos una visita.

 

Los bosques de robles

 

     El roble es un árbol majestuoso que puede alcanzar los 40 m de altura y puede vivir entre 200 y 600 años. Para poder desarrollarse requiere un clima húmedo y temperaturas invernales suaves. Los dominio del roble se encuentran entre la altura del nivel del mar y los 600m. aunque podemos encontrar ejemplares en los 800 m. conviviendo con el haya.

 

     En nuestra Comunidad se dan diversos tipos de robles entre los que se encuentran:

 

     El roble pedunculado, también conocido como roble común es un árbol noble y longevo y se distingue de otros robles por sus hojas que tienen un pecíolo corto,  son lisas y carecen de pelo en el envés.

 

     El roble albar es un árbol esbelto de tronco recto que puede alcanzar los 30 o 40 m. Sus hojas son membranosas, lisas en el haz y con una ligera pelusa en el envés.

 

     El roble marojo resulta inconfundible por sus hojas profundamente recortadas en lóbulos estrechos y muy especialmente por el tupido terciopelo blanco que cubre las dos caras de la hoja y que en otoño adopta un color tabaco. Es un árbol de alrededor de 20 m de altura y su tronco se presenta, generalmente retorcido, atormentado. No es tan longevo como sus congéneres.

 

     El roble peludo o pubescente es un árbol con hojas algo coriáceas y con pelos largos en el envés. Las hojas permanecen marchitas en el árbol, tras el otoño, hasta bien entrado el invierno, a este comportamiento de las hojas se le denomina hoja marcescente, luego a los árboles de hoja caduca y árboles de hoja perenne tendremos que añadir los árboles de hoja marcescente.

 

     Los bosques de robles sólo los vamos a encontrar en la zona norte de Navarra encontrándose su límite meridional limitado por la sierra de Leyre y el valle del Araquil.

 

     Los ejemplares más hermosos de robles pedunculados los vamos a encontrar en los robledales de los valles del Urumea, el Bidasoa y del Ezcurra.

 

     Del roble albar en el macizo de Oroz-Betelu, en las gargantas del río Urrobi y en el valle del Iratí.

 

     Los melojares más compactos los encontraremos en el valle de Imotz, en la zona de Cabrero y en la fachada norte de la sierra de Leyre.

 

     Robledales del roble peludo, los más significativos se encuentran en los valles del Esca y del Salazar, en los Urraúles , en los valles de Erro, Olaibar y Esteríbar.

 

     Todos los que dan como fruto la bellota están encuadrados dentro de la gran familia “Quercus”, los robles son los más grandiosos pero existen otros que se le acercan en prestancia como el quejigo y la encina y otros que son más humildes como la encina carrasca y las coscoja.

 

Robles declarados monumentos naturales de Navarra

 

     Hay dos robles en la pequeña población de Jauntsarats en el valle de Basaburúa

 

     Podemos encontrar otros tres robles que son monumento natural en las poblaciones de Eltzaburu, el de Fontellas, que se halla situado en el Bocal, y el de Garaioa.

 

Los bosques de pinos o pinares

 

     El pino ha sido llamado el todo terreno del bosque ya que puede encontrarse en todo tipo de clima. Existen hasta 150 especies distintas de pinos.

 

     La superficie que coloniza el pino en nuestra Comunidad Foral es de alrededor de 110.000 Has. Y entre sus masas forestales caben destacar:

 

Los pinares de pino negro

 

     Es en el macizo Kárstico de Larra donde encontramos los bosques de pino negro en Navarra. Son ejemplares, en general, de talla mediana a causa de las extremas condiciones climáticas de la zona, se encuentran tanto más separados, retorcidos y raquíticos cuanta mayor es la altitud y más escaso el suelo.

 

     Si alguna vez tienes ocasión, en tus andanzas montañeras, de alcanzar la cumbre de la Mesa de los Tres Reyes, (la cumbre más elevada del Pirineo Navarro) atravesarás los parajes donde domina el pino negro y si te tocan momentos de niebla al atravesar el Karst de Larra tendrás la sensación de atravesar un paisaje verdaderamente fantasmal por las intrincadas formas que adoptan estos ejemplares, muchos de ellos heridos de muerte por el rayo, los fuertes vientos o el peso insoportable de la nieve en invierno.

 

Los bosques de pino silvestre, pino albar o pino royo

 

     Este tipo de bosque constituye en Navarra la segunda masa forestal, en superficie, y compone gran parte del paisaje forestal al este del río Ulzama.

 

     Se le reconoce por su corteza rojiza en el tercio superior del tronco. Es un árbol de copa irregular y que puede alcanzar los 30 ó 40 m. su hábitat se distribuye en alturas comprendidas entre los 500 y 1500 ms. Soporta bien los fríos invernales y los calores del verano. Es colonizador por naturaleza y por su alto poder regenerativo es capaz de invadir pastos poco frecuentados y cultivos abandonados.

 

     El pino Albar se extiende, sobre todo, al este de las coordenadas de Pamplona pero donde se dan los mejores pinares silvestres de nuestra tierra es en los valles del Roncal y del Salazar.

 

Otras masas de pinos que podemos encontrar en Navarra son:

 

  • Las del pino laricio, importadas sobre todo de Austria y que son muy sensibles a los ataques de la procesionaria.
  • Las del pino alepo que forma interesantes bosques en la parte más seca de Navarra.
  • Las del pino de Monterrey de la Navarra húmeda del Bidasoa y Baztán.

 

     Pinos monumentos naturales son los pinos de Surío en la localidad de Ustarroz pertenecientes a la especie de pino silvestre.

 

     Otros tipos de bosques son los bosques de ribera: cantábricos, pirenaicos y mediterráneos. Son los dominios donde se desarrollan las más diversas combinaciones de árboles: los alisos, el fresno de hoja ancha, el sauce, el arraclán, y el avellano en los bosques de ribera cantábricos. Mimbreras, sauces, chopos, olmos, álamos, alisos, tilos y avellanos en los bosques pirenaicos. Las distintas clases de sauces, el chopo negro, los tamarices, el álamo blanco, el álamo negro, el fresno, el nogal y el olmo en los bosques de ribera mediterránea.

 

Entre los árboles monumento de estos tres tipos de bosque podemos distinguir:

 

  • Los avellanos y el arce de Orión en Orbaitzeta.
  • Los álamos de Lodosa, junto al Ebro y al lado del puente que va a Alcanadre.
  • El sauce de la presa del molino en Sangüesa.
  • El nogal de Garde que se encuentra en la misma plaza, a la entrada del pueblo.
Última actualización el Miércoles, 26 de Mayo de 2010 17:36
 
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